Those of Below: Three Years of the JBG

Those of Below: Three Years of the JBG
by Gloria Muñoz Ramírez

La Realidad, Chiapas.

On August 9, unnoticed by the press, but in zapatista territory the work of the good government juntas was celebrated, but not with dances or ceremonies.  They were created in 2003 in order to consolidate a process which got underway in December of 1994 with the creation of 38 autonomous and rebel municipalities.



A journey through the canyon of the Euseba River, the banks of the Jataté River and the road from Margaritas to San Quintín allowed us to see the ongoing work of the San José del Río hospital, of the Santa Rosa clinic, of the schools in San José, Guadalupe Tepeyac and La Realidad, among others.

The people, say the zapatistas, are the ones who have learned the most from this entire process.  "They have learned to give orders to the officials, to manage their education, their health and other needs.  It's been difficult, because there are a lot of things that have to be organized, but that's what we're doing."

Autonomía will follow its path.  The peoples continue to think that "this is beginning", because, as they say here:  "We aren't taking autonomy from a model, but we're building it, we're making it and putting it together, looking for its components.  We don't even know what it's going to look like later.  But what is certain is that we're not what we were like three years ago, much less before the war."

It takes work to be a zapatista.  It is not easy to work in the field or the coffee plantation, in the tasks of health and of education, in the building of a road, in the marketing process, in the building of schools, clinics and training centers;  in the work as community and municipal police;  in the political assemblies in the village or in the region.  And, in addition, "not swallowing or taking anything from the government."

"This, says Miguel, "we're all proud of.  It's our work.  It's just not easy, but that's why we're zapatistas."

(The zapatistas have become stronger in the face of death and the persecution ordered by the government.  The same thing will happen in Oaxaca and Atenco.  It's incredible, as a man in Oaxaca told this newspaper, "that compañeros have to die for that group to exist.")

 

Originally published in Spanish by La Jornada
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Translated by irlandesa

La Jornada
Saturday, August 12, 2006.

 

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Tres años de las JBG

por Gloria Muñoz Ramírez

La Jornada, 12 de agosto 2006.

L a Realidad. Chiapas.

El pasado 9 de agosto pasó inadvertido para la prensa, pero en territorio zapatista se celebraron, aunque no con baile ni ceremonias, tres años del trabajo de las juntas de buen gobierno, creadas en 2003 para consolidar un proceso que arrancó en diciembre de 1994 con la creación de 38 municipios autónomos y rebeldes.

La alerta roja acordada hace ya más de tres meses en solidaridad con los 27 presos de San Salvador Atenco y de la otra campaña no paralizó la autonomía, aunque postergó los contactos con el exterior y algunos proyectos de los pueblos, en su manera de refrendar su apoyo a quienes consideran sus compañeros.

El caracol Madre de los caracoles del mar de nuestros sueños, mejor conocido como el caracol de La Realidad, permanece cerrado con grandes mantas en las puertas principales en las que se lee: "Cerrado por alerta roja". Ahí no hay contactos ni visitas posibles. La junta no está, pero trascendió que se prepara el relevo de funciones, es decir, la entrega de cuentas claras a los pueblos y a los nuevos integrantes de lo que será la segunda junta de buen gobierno de esta zona.

Un recorrido por la cañada del río Euseba, la ribera del río Jataté y el camino de Margaritas a San Quintín permite ver el continuo trabajo del hospital de San José del Río, de la clínica de Santa Rosa, de las escuelas de San José, Guadalupe Tepeyac y La Realidad, entre otras.

El pueblo, dicen los zapatistas, es el que más ha aprendido de todo este proceso. "Ellos han aprendido a dar órdenes a las autoridades, a manejar su educación, su salud y otras necesidades. Ha sido difícil, porque hay muchas cosas que hay que organizar, pero en eso estamos".

La autonomía seguirá su camino. Los pueblos siguen pensando que "esto está empezando" porque, como dicen por acá: "nosotros la autonomía no la tomamos de un modelo, sino que la vamos construyendo, la vamos formando y armando, buscándole sus piezas. No sabemos ni cómo va a ser después. Pero lo que es seguro es que no estamos como hace tres años, ni mucho menos como antes de la guerra".

Cuesta trabajo ser zapatista. No es fácil trabajar, además de en la milpa o el cafetal, en los trabajos de salud y de educación, en la construcción de un camino, en el proceso de comercialización, en la construcción de escuelas, clínicas y centros de capacitación; en los trabajos como policías comunitarios y municipales; en las asambleas políticas en el pueblo o en la región. Y, además, "no tomar trago ni recibir nada del gobierno".

Esto, dice Miguel, "es el orgullo de todos nosotros. Es nuestro trabajo. De por sí no es fácil, pero por eso somos zapatistas".

(Durante años los zapatistas se fortalecieron frente a la muerte y la persecución ordenada por el gobierno. En Oaxaca y en Atenco sucederá lo mismo. Es increíble, como dijo en Oaxaca un hombre a este diario, "que se tengan que morir compañeros para que se vaya esa camarilla").